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Mi conciencia ha vuelto a sintonizar. 
Conmigo. 
Con nosotros.
He dibujado sonrisas
con el pincel más antiguo del mundo.
Ese que se gestó con nuestras emociones. 
Decían que era imposible. 
Decían. 
He escrito poemas.
Decían.

Y con el mismo pincel
ese que guardo en el corazón, 
he dibujado nubes en el cielo.
Un día que el sol
necesitaba un impasse.
Esas que al mismo tiempo
me enseñaban
diferentes formas de amar.

Dice que hay días
que pinta las nubes de azul. 
Que no todo van a ser borrones.
Que todos necesitamos días
donde no haya nubes que contar. 

Después de haber pintado nubes en el cielo
con solo alargar mi brazo,
mi conciencia,
la que es más vieja que todos nosotros,
hablará a mi poesía,
y esta, la que sin tus ojos,
son letras en un papel,
permitirá acercarme a tu forma de sentir.

Y podré decir,
que he acompañado las sonrisas
de miradas de eterna primavera.
A las que las estrellas
piden consejo.

Decían que era imposible dibujar.
Decían. 
Que la primavera no es eterna. 
Decían. 

Es un placer inmenso
acariciar tu corazón.

Mi conciencia ha vuelto a sintonizar. 
Conmigo. 
Con nosotros.
He dibujado sonrisas
con el pincel más antiguo del mundo.
Ese que se gestó con nuestras emociones. 
Decían que era imposible. 
Decían. 
He escrito poemas.
Decían.

Y con el mismo pincel
ese que guardo en el corazón, 
he dibujado nubes en el cielo.
Un día que el sol
necesitaba un impasse.
Esas que al mismo tiempo
me enseñaban
diferentes formas de amar.

Dice que hay días
que pinta las nubes de azul. 
Que no todo van a ser borrones.
Que todos necesitamos días
donde no haya nubes que contar. 

Después de haber pintado nubes en el cielo
con solo alargar mi brazo,
mi conciencia,
la que es más vieja que todos nosotros,
hablará a mi poesía,
y esta, la que sin tus ojos,
son letras en un papel,
permitirá acercarme a tu forma de sentir.

Y podré decir,
que he acompañado las sonrisas
de miradas de eterna primavera.
A las que las estrellas
piden consejo.

Decían que era imposible dibujar.
Decían. 
Que la primavera no es eterna. 
Decían. 

Es un placer inmenso
acariciar tu corazón.

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

6 comentarios en «Conciencia»

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