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Me miraste de reojo, 
mientras te acercabas de una manera sutil. 
Me dijiste pío.
Buenos días te dije amigo,
con la sensación de algo más.
Algo que solo saben nuestros corazones. 

Desplegaste tus alas
y echaste a volar.
Con el instante
aún flotando en tu corazón.
Ambos sabíamos
que no había sido un buenos días.

Nuestro corazón
empezó a recordar
algo que en otra vida
tú y yo. 

Para ti
en ese momento
donde todo está por ocurrir, 
en lo intangible de la vida,
lo demás va a la papelera de reciclaje,
antes de que la dama
nos acerque
a otro estado de consciencia,
fue suficiente. 

Y para mí 
también. 

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

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