No se han encontrado widgets en la barra lateral
Regresé a mi sonrisa. 
Qué necesidad tenía de estar sin mí. 
De no abrazar mi alma. 
De dar con la puerta en la cara a mi corazón, 
cada despertar.
De coger la costumbre de no darme los buenos días.

Y desaté el nudo 
que me ataba al lastre 
de una existencia sin rumbo. 
Que me ataba a un ancla
que eché en un puerto que me inventé yo.
De hecho, estuve preguntando, 
y nadie conocía ese lugar.

Bueno sí,
aquellos que no se saben amar.

Para regresar a mi sonrisa
me miré en el espejo del hoy estoy aquí,
ese que encontramos en cualquier lugar
y que solo hay que querer mirarse.
Y mi sonrisa, hablaba con lágrimas 
curtidas por el sol
que han librado mil batallas.

Y esas lágrimas,
algunas más antiguas que tú y que yo,
donde está escrito lo que somos
y aquello que queremos ser,
aquellas que piden paso
cuando explotar no es una opción,
miraban a mi sonrisa embelesadas,
y empezaron a sonreír.

Aquí,
tengo que reconocer,
no he visto ni veré,
sonrisa más bonita que las
de unas lágrimas luchando por no llorar.

Porque ellas también 
necesitaban regresar a mí,
pero con una sonrisa.  

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies. By continuing to use this site, you accept our use of cookies.