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En esos instantes, 
que no vienes, 
ni vas, 
ni te sientas a descansar,
ni le das la patada a la piedra,
conversé conmigo mismo.

Y me dí la razón.
Quién era yo para contradecirme.

Y en un momento de debilidad,
como cuando te están sirviendo el café
y las cartas se están repartiendo,
me abracé.

Y me sorprendí llorando.
En un momento en el que,
solo esta hoja puede dar fe
de ese instante en el que tanto me amé,
y cuyo abrazo aun siento.

Y en un lucero
en el que la debilidad se había distraído,
en el que andar con miramientos
es solo un pretexto,
pedí otro café,
y lancé un órdago a grande sin mirar las cartas.

Y mientras saboreo el café,
no sé cuantos llevo ya,
ahora cada vez que lanzo un órdago
se lo piensan dos veces,
aun siento el calor de mi abrazo.




Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

2 comentarios en «Me abracé»
  1. Este poema, Me abracé, me parece precioso. Desde mi percepción, habla de llegar a ese lugar que tanto nos cuesta: nuestro niño, el perdonarnos, el cuidarnos y amarnos. Sin este amor no pueden haber otros.

    1. Sí, la verdad que va por ahí, por querernos a pesar de todo, porque somos como somos y eso es maravilloso aunque a veces cueste verlo. Un niño lo tiene claro. Gracias Susana por comentar.

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