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En los momentos, 
que dejo a mi alma caer,
al agujero de no volverás, 
siempre encuentro una mano
a la que aferrarme.

Esa que dice que no. 
Esa que yo mismo situé
de manera perenne.
La coloqué una pluma.
La entregué un papel. 

Un por si acaso de mi corazón.
Un arnés. 
Un salvavidas.
Por si a mitad de caída,
doy una hostia en la mesa.
Escribo en un verso te quiero, 
o lanzo un beso a la razón. 

Pues el que lubrica mi alma,
sabe lo que esconde,
ya que me conoce
como la madre que me parió. 

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

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