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Apareció doña alegría, 
extraña sensación.
No era el momento, 
aun así le di un chance, 
que podía perder yo. 

Que se meta en un recuerdo.
Que tan ingrato es para mí.
Y que me diga que alegría. 
He venido a ayudarte.
He venido a verte a ti. 

Aun así dije bueno,
alegre estaré,
si lo dice alegría, 
aunque me parezca lo contrario, 
equivocado estaré. 

Se equivocó. 
Un error que me alertaba. 
Esto no puede ser. 
Algo que me rasga el alma.
Algo que me duele tanto.
¿Alegre me puede poner? 

Toqué su rostro. 
Le arranqué con sutileza, 
la careta que llevaba.
Era lo que pensaba
Había venido tristeza.

Yo no soy tristeza.
Me rogaba,
llorando de alegría.
Lo se, pues comprendía, 
que quien tenía delante, 
siempre fue… 
a melancolía. 

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

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