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La soga no apretaba. 
Nuestro amor era tan grande,
implicaba nuestra ilusión, 
que por más que apretaba, 
el nudo deslizaba. 

La soga no apretaba. 
Avisó a don asfixia.
Al que conocía yo.
En cuanto vió de qué iba,
y que poco sacaría,
a un lado se echó. 

Soga no es tu culpa. 
Hiciste tu labor. 
Pero te topaste con uno.
Quiero que lo difundas.
Cuando creías ver dos.

Y tú te preguntabas,
por qué no apretabas. 
Aun faltándonos todo… 
No nos faltaba nada. 

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

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