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– Ha pasado tiempo.
– Más del que hubiera deseado, amigo, más del que hubiera deseado. Un paro que llega, que no esperas. O quizá, un estoy a otras cosas. Pero me ha venido bien.
– Pues me alegro mucho. De todo corazón.
– ¿Recuerdas lo que dejamos pendiente? Igual no, ha pasado…
– Recuerdo, para eso estamos aquí. Bueno para eso y para mucho más, diría que para todo. Diría, que para lo que quieras.
– No entiendo. Quedamos en que hablaríamos de lo intangible.
– ¿Acaso me refiero a otra cosa? Lo intangible. Que maravilla. Aquello que no se puede cuantificar, donde está la esencia del ahora, del como, del cuando,…, de lo trascendente, y donde no somos capaces de mirar. Donde la mentira, lo que no es, no tiene cabida. Donde la amistad, el amor, una charla con un amigo, y si no es amigo que más da, donde un buenos días es la vida, donde yo te quiero da sentido a una realidad. A una realidad que tenemos delante, y que no comprenderemos jamás.
– Uff. Para por favor. No puedo procesar, necesito analizar, necesito integrar lo que me cuentas.
– No lo necesitas. Ni te molestes.
– ¿Cómo?
– En nuestras anteriores conversaciones, ¿has procesado algo?
– No. Pero es importante analizar.
– Claro. Pero de lo que te hablo es algo tan… ¿Cómo valoras nuestras anteriores conversaciones?
– A qué te refieres con exactitud. ¿Me estás poniendo a prueba?
– No por favor. No voy por ahí. Me refiero, a si te has sentido cómodo, si te ha gustado, si ha sido de provecho, si te apatece que volvamos a conversar….
– Ya veo. La verdad que muy bien, pero no sabría decirte,…
– Ni lo sabrás jamás. Ese buenos días en un día aciago, ¿me puede decir la hora?, hoy es sábado, ¡cuánto te quiero!, ¿un café? contigo todos, qué bonito amanecer, un gracias, no hay de que, conocer a esa persona con la que el destino tenía escrito hora y lugar, no conocer a esa persona por esos dos minutos que ha tardado el tren, ese espera no te marches que te acelera el corazón, y que sabes que ese instante no vivido antes, no volverá jamás, esa persona que sabes que de no haberla conocido sí estarias buscando, ese paseo junto al mar cuando el sol te cuenta que se marcha a soñar, esas conversaciones con la luna que a nadie revelarás, ese niño abriendo un regalo que te recuerda que la vida es ilusión, y mientras la poseas estarás vivo pues la ilusión no muere jamás. Ese viaje no planeado, que siempre recordarás. Ese abrazo, esta conversación ya pasada, ese cuídate, ese bocadillo junto a un refresco sentado a la orilla del mar, tu sonrisa tan difícil de olvidar,…
– Ya… Me gustaría pedirte algo en un momento inadecuado, donde pecaré de irresponsable, aunque a estas alturas… sinceramente, me apetece. Quisiera darte un abrazo. En todos estos ratos compartidos, ese lazo de unión…
– Por supuesto que nos podemos abrazar, nos debemos abrazar si así lo deseamos. Tú y yo solo estamos en su corazón y en su mente, donde no hay virus que pueda llegar. Esto además nos sirve una vez más para recordarnos que siempre hemos sido uno. Tú y yo formamos parte de lo que queda impreso en su alma según lo vamos contando. Somos la esencia de un instante de su vida que quedará grabado y nunca olvidará. Recuerda,…, lo intangible.
– Probablemente, en la mayoría de los casos más trascendente que lo tangible.
– En todos diría yo. Detrás de lo tangible siempre habrá algo intangible.
– Esto hace que recuerde algo que quería preguntarte. En la portada de este capítulo pone “¿Cuántos somos?” ¿Qué es realmente? Lo vi, y es verdad que estuve durante unos segundos, más que tratando de adivinar, el resultado es obvio, el saber por qué de esa frase.
– Eso formará parte de la próxima charla que tengamos, si así lo deseas. Y si te parece que hablemos de otra cosa, y si hay algún tema que te apetezca tocar, dímelo. 
– Le daré una vuelta, en esta última temporada, donde hemos tenido esa ausencia en nuestras conversaciones, ha habido algunos temas que me han venido a la cabeza. Permiteme que esta vez sea yo quien te invite a un café en mi casa.
– Por supuesto, estoy deseando conocerte.

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

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