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Capítulo 3. De lo que no se ve.

- Estamos hablando continuamente de mí, ¿y tú? Cuéntame.
- Soy poco relevante. No tengo mucho que contar. No tengo por tanto nada que dejar escrito.
- No me lo creo. ¿Seguro? Es la percepción de lo visible y lo invisible.
- ¿Invisible? No hay nada invisible.
- Ya.
- Me dijiste que no pretendiera utilizar mis ojos y oídos.
- Sigue....
- Primero, si no lo puedes ver, ¿no existe?, si no lo puedes tocar,...
- Exacto
- Simplemente estamos capados. Además hemos olvidado.
- Pero ¿por qué?
- Nos viene mal recordar. Somos así. Egoístas. Si recordamos nos daríamos cuenta de por qué una y otra vez estamos predestinados a escuchar la misma lección. Si olvidamos estamos más tranquilos, y es como si nos diese igual.
- Nos da igual.
- Sí. No nos importa lo aprendido. Que pena. Por las distintas fases que pasamos en busca de lo trascendente, es importante pensar que si recordaremos sería de otra manera. Pero no, una y otra vez...
- Le damos una importancia a este traje en comparación con lo no visible demasiado grande.
- Es más sencillo, no nos crea tanta dificultad. A ver, el ser humano tiende a no complicarse. Es mejor tirar por el camino más fácil. No me voy a molestar en preocuparme por aquello que creo no percibir, realmente me estoy engañando, lo percibo constantemente. Te lo resumo con un ejemplo. Escucha. En ocasiones soy muy grande, enorme, no hay nada con lo que no pueda lidiar, soy el amo, el mandamás, siento que todo lo que somos, que aquí donde estamos es sencillo, ¡jolín muy simple!, en realidad lo es, y muy pequeño, pongamos como una mota de polvo. Digamos que tiene que ver con lo que te comenté. Nada necesita ser explicado, está todo claro como el agua cristalina. Estarás conmigo que lo que no necesita explicación no necesita ser explicado. La percepción de lo que no se ve, de aquello que tiene que ver con cruces de caminos, instantes de un buenos días, me puedes decir la hora, no hay nada imposible, te quiero,..., sensaciones que sólo un olor o un sabor te pueden ofrecer.
- Te sigo. Continúa.
- A veces una mota de polvo puede conmigo. La misma mota donde se resume lo que fuimos, somos y seremos, aquello donde se va escribiendo nuestra condición, que me podría comer sin problema alguno, pues sí amigo, una insignificante mota de polvo me derriba, eso sí, solamente me derriba.
- De lo invisible... , la percepción de lo que no podemos ver, pero claro está, sí sentir.
- Ahí está, quizás la más complicada de las dos. Aquello que no ves, ni has visto llegar,,..., pero está ahí. Puede que en un momento dado pueda parecer que se ha marchado, pues no es así. Es la percepción de lo vivido, de la experiencia, el diálogo con los demás, esa pequeña charla pendiente que hace que aparezca eso que creíste olvidado. Pero has de estar atento..., muy atento.
- ¿Sabes una cosa?
- Cuenta, soy todo oídos, ja, ja, ja.
- Soy enormemente feliz, esta conversación nunca pensé que pudiera desembocar en estos momentos tan maravillosos, donde sale a flote el tú, el yo, y aquello que nos une, pero que nuestros sentidos no consiguen percibir.
- Pero sí nuestro corazón.
- Ahora me doy cuenta de algunas cosas que me contaste al principio.
- Como qué. No te cortes. Piensa que aún no hemos empezado.
- ¿Qué?
- Ja, ja ja. Amigo mío, te dije que no te imaginabas cuanto tiempo teníamos, realmente todo. Esto ha sido sólo el inicio de tantos momentos que tenemos que compartir... Pero dime.
- Esas palabras tuyas: "Eso que te llega, que no buscas, sensaciones, instantes donde el análisis es inservible y sólo lo vivido es relevante. Para lo bueno, para lo malo, de acuerdo y que no hacen más que alimentar lo que cada uno somos, recordarnos quienes hemos sido y construyendo tu yo futuro a base de palabras, ruidos, quejidos, llantos y risas. De miradas, de actos,... "
- Sí, recuerdo...
- Cada vez que las recuerdo lloro, no lo puedo evitar.
- Y yo. Tiene que ver con lo intangible de la vida, de las cosas.
- Que interesante, me apunto a que charlemos sobre ello, si te apetece.
- Reservarme sitio.

Por Jesús Ignacio Carrero

Nacido en Madrid en 1974. Escribir es un placer inmenso. Aquí encontrarás poesía y frases que te puedan inspirar. Poesía donde encontrarás lugares no soñados. Aquí además encontrarás alojados mis libros, que te van a enamorar.

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